ANALOGíA ENTRE DEPORTE Y CONFINAMIENTO

10.5.2021

Se acaba el estado de alarma PERO NO SE ACABA LA PANDEMIA.

Por lo tanto y en esencia el artículo de referencia publicado justamente hace un año sigue plenamente vigente... !Debemos seguir todos muy atentos!

10.05.2020

Si hay un deporte donde por obligación hay que confinarse, ese es el alpinismo.

Largas jornadas en un campo base o campamento de altura a la espera de una mejoría del tiempo, no saber cuantos días se ha de estar metido en una tienda de campaña para ver si la nieve, el viento, o las grietas de un glaciar, están en las condiciones idóneas para salir.

El alpinista ha de mantenerse motivado ya que a las incomodidades del lugar suele sumarse el frío y la altura.

Lecturas de libros, música, juegos… los campos base suelen estar preparados para ello, pero siempre con la mirada puesta arriba y pensando que en alguna circunstancia se podrá ascender a cumbre.

Si ese momento llega hay que darlo todo para llegar al pico, generalmente es un trabajo de equipo, montar diferentes campos de altura, descender quizá para aclimatarse mejor a la altitud… volver a subir y al fin, llegar a lo más alto.

La alegría de la cumbre, un momento de ensoñación cumplido… una borrachera de sensaciones, pero la montaña se vence cuando se llega sano y salvo de nuevo al valle, con mucha prudencia y sin precipitación.

Descender de una montaña guarda una cierta analogía con la famosa curva de la lucha contra la pandemia de la COVID-19.  El cansancio se va acumulando y una vez hecha la cumbre queda lo más duro, que es mantener la motivación y bajar seguros, la desescalada, esa nueva palabra a la que por cierto los alpinistas nunca hacen referencia, simplemente bajan, descienden o a lo sumo rapelan aquellos tramos más delicados y verticales bien sujetos a la cuerda.

Gran parte de los accidentes en montaña se producen durante el descenso, la consecución del objetivo produce cierto relajamiento, la atención disminuye, y si sumamos el cansancio acumulado en la subida y las prisas por bajar...

En definitiva, descender atentos y todos juntos como una gran cordada de alpinistas, seguir dando lo mejor de nosotros mismos, llegar a la comodidad del campo base sin accidentes, y así pensar en nuevos retos, otras escaladas pero esta vez a picos que nos motiven y podamos disfrutar realmente.

Fuente: Espartero publicidad